El PIB crece un 2,2% en el primer trimestre, pero persisten signos de desequilibrio en la economía
Según análisis de Alejandro Reyes, economista jefe de BBVA Research para ColombiaEn términos de datos de variación del PIB en el primer trimestre, la economía nacional inició 2026 con un crecimiento del 2,2% en el primer trimestre del año, resultado prácticamente similar al observado a finales de 2025, cuando El producto nacional bruto (PIB) aumentó un 2,1%, tras una revisión a la baja respecto del 2,3% informado inicialmente. Si bien el resultado mantiene una senda de expansión moderada, la cifra aún se encuentra por debajo del crecimiento anual consolidado en 2025, que se situó en el 2,6%.
Las revisiones estadísticas publicadas muestran pocos cambios en el saldo global para 2025, pero sí importantes ajustes en la composición de la demanda. El consumo privado, que inicialmente había mostrado un fuerte dinamismo, se revisó a la baja del 3,1% al 2,3%, mientras que el consumo público mostró una importante revisión al alza, del 5,9% al 9,2%. También se ajustaron positivamente las cifras de inversiones fijas, exportaciones e importaciones.
El consumo sigue siendo el principal motor
El desarrollo de la economía siguió apoyado principalmente en el consumo final, que creció un 3,4% anual en el primer trimestre, aunque ligeramente por debajo del 3,9% registrado a finales de 2025. Dentro de este componente, vuelven a destacar el consumo de los hogares, que aumentó un 2,7%, así como el fuerte crecimiento del gasto público, que alcanzó el 7,8%.
La demanda de bienes duraderos fue uno de los principales impulsores del gasto de los hogares. Este segmento registró una expansión del 12,7%, junto con un crecimiento del 5,6% en los bienes semiduraderos. El comportamiento refleja una continuidad de la tendencia observada desde el segundo semestre del año pasado, especialmente en productos técnicos y bienes asociados a un consumo de mayor valor.
Al mismo tiempo, el gasto público mantuvo un alto dinamismo debido al aumento de sueldos, salarios y bonificaciones. El contexto electoral, junto con un mayor gasto en defensa, justicia y educación pública, explica buena parte de este comportamiento.
Las inversiones están mejorando, pero la construcción permanece
Uno de los resultados más positivos del trimestre fue la recuperación de la inversión fija, que creció un 3,7%, tras registrar un descenso del -2,0% en el último trimestre de 2025. La mejora estuvo impulsada principalmente por la inversión en maquinaria y equipos, que aumentó un 12,8%.
Sin embargo, el resultado de la construcción sigue siendo un punto débil para la economía. Los edificios residenciales y otros registraron caídas del -3,2% y -2,2% respectivamente, lo que refleja un sector aún afectado por menores niveles de actividad y una disminución de nuevos proyectos.
Además, si bien la inversión fija mostró signos de recuperación, la formación bruta de capital total cayó -3,0% debido a una fuerte reducción de los inventarios. Este comportamiento estuvo relacionado con un menor número de edificaciones en proceso, tanto residenciales como no residenciales, generando preocupación sobre el ritmo de expansión futura de la actividad económica.
Las exportaciones e importaciones están sorprendentemente aumentando
El sector externo mostró un comportamiento más dinámico que el esperado. Las exportaciones crecieron un 3,5%, respaldadas principalmente por el aumento del 4,4% de las ventas externas de bienes, mientras que las exportaciones de servicios aumentaron sólo un 0,6%.
Las importaciones también mostraron un mejor desarrollo, con un crecimiento del 3,5%, superior al observado a finales de 2025. En este caso, el impulso fue más equilibrado entre bienes y servicios, reflejando la continuidad de una demanda interna sólida.
El mayor dinamismo del comercio exterior fue una de las principales sorpresas del trimestre, especialmente en un contexto internacional de menor crecimiento global y persistente incertidumbre financiera.
La administración pública y el comercio lideran el negocio
Desde el enfoque productivo, los sectores de administración pública, defensa, educación y salud fueron el principal motor de la economía. Esta actividad creció un 5,7% anual y representó casi el 40% del crecimiento total del PIB en el trimestre.
El resultado estuvo asociado al aumento del gasto público en operaciones, especialmente en procesos electorales, costas judiciales y defensa, además de una importante expansión de la educación superior.
El comercio, el transporte y el alojamiento también mostraron un comportamiento positivo con un crecimiento cercano al 2,9%. El comercio minorista y mayorista fue particularmente dinámico gracias al aumento del consumo de los hogares, especialmente de productos técnicos.
Por el contrario, la construcción volvió a registrar una fuerte caída del -5,4%, manteniéndose como el sector rezagado de la economía. Las viviendas y otras edificaciones cayeron un -8,2%, mientras que las obras civiles apenas aumentaron un 0,6%, apoyadas principalmente en proyectos ferroviarios y de carreteras secundarias.
El sector agrícola también mostró una importante desaceleración, con un descenso del -1,4%. El resultado se vio afectado por efectos de base en café, pesca y acuicultura, negocios que habían tenido un desempeño excepcional hace un año. Sin embargo, la ganadería y otros cultivos excepto el café mantuvieron cifras positivas.
La economía despega en el margen
Aunque el crecimiento anual del PIB se mantuvo relativamente estable, las cifras trimestrales muestran una aceleración de la actividad económica. El crecimiento respecto al trimestre inmediatamente anterior fue del 0,6%, muy superior al 0,04% registrado a finales de 2025.
Asimismo, el Indicador de Seguimiento Económico (ISE) mostró una progresiva recuperación a lo largo del trimestre. La actividad económica aumentó un 1,0% en enero, un 1,3% en febrero y alcanzó un 4,0% en marzo, lo que sugiere un cierre de trimestre con mayor impulso.
Persisten los riesgos de inflación y la presión sobre los tipos de interés
A pesar de un crecimiento moderado, la economía sigue mostrando un fuerte apoyo a la demanda interna, particularmente al consumo de los hogares y al gasto público. Este comportamiento se sustenta en el buen desempeño de las rentas laborales y no laborales, situación que podría sostener presiones inflacionarias en los próximos meses.
Si bien la inversión mostró una recuperación parcial, especialmente en maquinaria y equipo, persiste un desequilibrio estructural entre el fuerte crecimiento del consumo y la débil inversión productiva, especialmente en el sector de la construcción.
La caída de los inventarios también genera señales de cautela de cara al futuro y puede introducir un sesgo bajista en las previsiones de crecimiento para el resto del año.
En este contexto, los resultados del primer trimestre son consistentes con el reciente aumento de la inflación y con las decisiones de política monetaria adoptadas por el banco central. Con la información disponible, el mercado espera que se puedan registrar nuevas alzas en las tasas de interés en los próximos meses, en un esfuerzo por amortiguar las presiones de demanda y contener la inflación.











