El estado de São Paulo aprobó una ley que permite enterrar a las mascotas junto a sus dueños en cementerios públicos y privados. Basada en una historia que conmovió al país, la norma reconoce oficialmente el vínculo emocional entre las personas y sus mascotas.
Con esta decisión, São Paulo se convierte en uno de los primeros estados brasileños en regular este tipo de práctica funeraria, abriendo la puerta para que perros y gatos descansen en los mismos panteones o tumbas familiares que sus dueños.
La legislación establece que cada municipio debe establecer estándares sanitarios y operativos para permitir dichos entierros. Además, los gastos correrán a cargo de la familia responsable del lugar de sepultura.
La historia de Bob que inspiró la ley.
La aprobación de la ley sobre mantener a las mascotas junto a sus dueños nació a partir de la historia del perro conocido como «Bob Coveiro». Durante una década, el animal permaneció junto a la tumba de su dueño en el cementerio municipal de Taboão da Serra.
Bob vivía en el cementerio y todos los días visitaba el lugar donde estaban enterrados los restos de su dueño. Su lealtad llamó la atención de empleados, invitados y medios locales, quienes comenzaron a difundir su historia como símbolo de lealtad.
En 2021, un perro murió tras ser atropellado. Las autoridades permitieron que fuera enterrado junto a su dueño, lo que desató un debate público y motivó a los legisladores a promover una disposición que permitiría oficialmente esta opción.
Lo que especifica la nueva ley
La ley permite enterrar perros y gatos en tumbas familiares, siempre que se cumplan determinados requisitos sanitarios. Los puntos clave incluyen:
- Autorización expresa del propietario del tanatorio.
- Cumplimiento de la normativa ambiental y de salud pública.
- Ordenanza Municipal de Trámites y Documentación.
La ley no obliga a los cementerios a ofrecer este servicio, pero está legalmente permitido si existen las condiciones adecuadas.
Cambio cultural en Brasil
La medida refleja un cambio cultural en Brasil, donde las mascotas se consideran cada vez más miembros de la familia. Según datos del sector veterinario, el país tiene una de las poblaciones de mascotas más grandes de América Latina.
El debate también plantea interrogantes sobre el futuro de los rituales funerarios y la humanización de los animales de compañía. Para muchos ciudadanos, la ley es un acto simbólico de respeto a una relación afectiva construida a lo largo de los años.
Mientras tanto, la historia de Bob sigue siendo un recordatorio de lealtad y un impulso para una legislación que una memoria, sentimiento y reconocimiento legal.











