


Durante las últimas dos décadas Epicentro de la independencia y el arraigo popular de Cartagena, el barrio de Getsemaní se ha convertido en una postal de lujo donde el nativo es la excepción y el turista es la norma.
Los números que presenta el Distrito de Cartagena son demoledores: La población de Raizal desapareció un 92% en apenas veinte añospasando de 5.378 habitantes en 2005 a tan sólo 448 habitantes actuales.
Hoy, Sólo el 16% de las residencias de color son residenciales. El resto ha sido reconvertido en bares, restaurantes, discotecas, hostales y hoteles de lujo. Getsemaní ya no duerme.
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Getsemaní en Cartagena Foto:John Montaño/EL TIEMPO
En este contexto, el alcalde de Cartagena y líderes comunitarios sellaron el acuerdo para acabar con la gentrificación el proceso de desplazamiento de la población original como resultado del aumento del costo de vida y el turismo de masas– y salvar la “vida del vecindario”.
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Éxodo de Getsemaní
Getsemaní en Cartagena Foto:John Montaño/EL TIEMPO
La gentrificación en Getsemaní no fue un accidente, sino una presión sistémica.
Aumento excesivo de los impuestos a la propiedad, La reconversión de casas en hoteles boutique y el ruido constante de la vida nocturna han roto el patrimonio de la zona.
Para contrarrestar este fenómeno, el alcalde Dumek Turbay ratificó el Plan Especial de Protección (PES) «Vivir en el Barrio», un instrumento de gestión de activos que busca algo casi utópico en el mercado inmobiliario actual: que las familias tradicionales están regresando y quedándose.
«Getsemaní no puede verse como un distrito normal. Debe ser tratado como una prioridad y con un enfoque diferenciado», afirmó el presidente, reconociendo que la esencia del distrito no son sus muros, sino su gente.
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Vivienda de importancia cultural
Getsemaní y su última casa de madera, hoy tienda. Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Uno de los pilares del convenio es el proyecto habitacional «La Resistencia de Getsemaní».
El objetivo de este modelo de gobernanza asociativa, recientemente avalado por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, es: construir 200 viviendas familiares para repatriar a más de 800 indígenas que se vieron obligados a abandonar el país debido a la presión económica.
Para que el regreso sea sostenible, los líderes Camilo Polo y Miguel Caballero hicieron dos demandas financieras críticas:
Actualización catastral: Evitar que los residentes paguen impuestos sobre locales comerciales.
Impuesto predial especial y servicios armonizados: Crear una tarifa diferenciada para las personas que viven en el barrio, para que el costo de vida no resulte en una nueva expulsión.
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Getsemaní en Cartagena Foto:John Montaño/EL TIEMPO
Además, el Condado está asumiendo los compromisos de infraestructura y desarrollo social que busca. Reclamar el espacio público para un vecino, no sólo para un huésped.
Potencial Compra y renovación de uno de los paneles de control del IE La Milagrosa. por el Distrito para fortalecer la oferta educativa local.
Rehabilitación y cierre gestionado de la Plaza de La Trinidadel epicentro de la vida social, que incluirá el soterramiento de cables para limpiar el paisaje urbano.
Fortalecer tradiciones como Festival de Cometas, «Bola de Trapo» y el Cabildo de Getsemaní, prácticas que constituyen el tejido conectivo de una comunidad.
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Turismo, pero con raíces
Palenqueras en Getsemaní Foto:John Montaño/EL TIEMPO
La dirigente Nilda Meléndez enfatizó que el modelo que se desarrolla en Getsemaní está bajo el microscopio global.
«La idea es promover una oferta turística sostenible y en equilibrio con las raíces. Este modelo será un referente mundial», afirmó.
El plan incluye, entre otros: «Corredor Seguro» que conectará la Torre del Reloj con la Plaza de La Trinidad, garantizando el orden y la seguridad tanto para residentes como para turistas.
Plaza de la Trinidad en Getsemaní, Cartagena de Indias Foto:John Montaño/EL TIEMPO
El proceso de reconciliación durará tres meses, con la intención de iniciar obras y actividades administrativas en agosto de este año.
Cartagena enfrenta por tanto su mayor responsabilidad histórica: demostrarlo El desarrollo del turismo no tiene por qué ser un testimonio de la muerte de la identidad barrial. La Resistencia ha comenzado y esta vez el Distrito parece estar del lado de los que quedan para proteger la esquina.
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Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
CARTAGENA











