La noche del 31 de marzo, el diputado de Magdalena Rosita Jiménez Una vez más se enfrentó a lo que ya parecía una peligrosa rutina en su contra.
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Cinco disparos impactaron en la camioneta blindada en la que viajaba de Ciénaga a Santa Marta. Las balas estaban incrustadas en un cristal de seguridad. Ella salió ilesa del interior.
El ataque tuvo lugar en el sector de Alcatraces en el Caribe. Este lugar es el mismo corredor donde intentaron matarla antes. Esta vez, hombres en motocicletas la alcanzaron y le dispararon contundentemente. La escena se repite y el riesgo también.
La diferencia fue el blindaje otorgado por la Unidad Nacional de Protección (UNP). Este detalle marcó el límite entre la vida y la muerte.
Un ataque que se repite
En 2021, Jiménez ya fue baleado en la misma vía. Desde entonces, la serie de intimidaciones ha continuado: coronas funerarias enviadas como advertenciasangre salpicada en su casa y amenazas directas.
La diputada dijo que los motivos del ataque estaban relacionados con las denuncias que ella había realizado. Foto:Redes sociales
El último ataque, durante el cual se realizaron cinco disparos contra el vehículo, confirma la hipótesis que la propia parlamentaria sostiene desde hace años: hay un objetivo claro y duradero contra él.
“Este ataque no es un hecho aislado, es el resultado de años de amenazas e intimidación”.advirtió en un comunicado público tras lo sucedido.
«No me callarán»
Rosita Jiménez fue directa en su declaración. Asegura que los ataques están relacionados con sus denuncias sobre corrupción, entre ellas: aumento del microtráfico de seres humanos y presencia de grupos armados ilegales en el Magdalena.
Un vehículo blindado evitó que el ataque terminara trágicamente. Foto:Redes sociales
“Están tratando de silenciar a quienes condenan… pero lo digo con total claridad: no me van a silenciar a mí”.expresado.
Bajo el lema «la vida es sagrada», el parlamentario hizo un llamado urgente a entidades como la Fiscalía, el Gobierno Nacional, la UNP, la ONU y organizaciones de derechos humanos intervengan eficazmente.
Su mensaje final fue una declaración de resistencia: “Mi voz no se apaga. Mi compromiso no es negociable«.
Respuestas oficiales y presiones institucionales
El ataque provocó reacciones inmediatas en el ámbito político regional. Gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, rechazó el ataque y anunció acciones.
Era la corona fúnebre con la que alguna vez habían amenazado a Rosita Jiménez. Foto:Roger Urieles
“Rechazamos firmemente cualquier acto de violencia que atente contra la vida, la integridad y ejercicios democráticos”, anotó.
La mandataria dijo que había dado instrucciones a los organismos de seguridad para agilizar las investigaciones, capturar a los responsables y determinar quién estaba detrás del ataque.
“Expreso toda mi solidaridad y Apoyo personal e institucional durante este momento difícil.– añadió.
También se han alzado voces desde diversos sectores exigiendo respuestas concretas ante el deterioro de la seguridad en el departamento, incluyendo llamados al alcalde de Santa Marta, Carlos Pinedo, reforzar las medidas de protección.
La vida en constante peligro
Aunque Jiménez sobrevivió, el episodio deja una realidad difícil de ignorar: Su vida está constantemente en peligro.
El sistema de seguridad que lo protege evitó un desenlace desastroso, pero también muestra la gravedad del riesgo. Cada ataque deja una señal más clara el acoso no cesó y que los responsables siguen sin identificarse.
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El diputado está vivo. Pero él sigue siendo el centro de atención, y el de Magdalena La violencia política escribe otra página. contra sus líderes.
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Autor: Roger Urieles para EL TIEMPO Santa Marta. @rogeruv