Manizales abre el ruedo a la nueva sangre del toreo
Manizales, 8 de enero de 2026. La Feria Taurina de Manizales entra este jueves 8 de enero en una de esas celebraciones que, sin el peso de las grandes figuras, suelen dejar huella por lo que insinúan el día de mañana. La corrida mixta prevista en el Monumental no es un evento más del abono: es una apuesta frontal por la juventud, el riesgo y la ilusión, ingredientes que históricamente han encendido el escenario manizaleño cuando el torero está en juego durante más de una tarde.
El cartel reúne a la novillera española Olga Casado, el colombiano Felipe Miguel Negret y el matador español Marco Pérez, que finalmente entra en escena tras la ausencia forzada de Alejandro Talavante. El cambio no embota la celebración; Al contrario, lo carga de un simbolismo especial. Las filas quedan en un segundo plano y los focos pasan a manos de toreros que buscan un lugar, un nombre y un futuro en una plaza que ha sido juez implacable y trampolín decisivo para muchas carreras.
La singularidad del cartel reside en su lectura taurina: el matador anunciado es el más joven del grupo, mientras que los toreros taurinos llegan con más experiencia. Esta inversión de roles rompe la liturgia habitual y presenta un escenario abierto, sin jerarquías claras, donde cada muleta cuenta y cada decisión se mide con lupa. Aquí no hay red de seguridad ni cifras para absorber la presión; La arena queda vacía para quienes tienen arrestos.
La materia prima correrá a cargo de la ganadería Ernesto Gutiérrez, un hierro de gran arraigo en la feria y sinónimo de seriedad, presentación y juego exigente. Se anuncian dos toros y cuatro novillos, un lote que, si mantiene el sello de la casa, requerirá temple, posicionamiento y cabeza fría. En Manizales el ganado no suele delatar ataques, y menos cuando el cartel invita a la competencia directa y al alarde sincero.
La corrida de toros actual se entiende como una prueba de carácter. Olga Casado llega con el compromiso de refrendar su concepto ante una afición que valora bien el toreo; Negret asume la responsabilidad de jugar en casa, con todo lo que eso implica; y Marco Pérez afronta el reto de vestirse de luces en un escenario que no perdona la improvisación. Tres trayectorias que se cruzan, tres estilos por definir y un cuadrado que observa en silencio antes de dictar sentencia.
Más allá del resultado en trofeos, la celebración se presenta como un termómetro del relevo taurino. Manizales, fiel a su tradición, vuelve a poner el foco en quienes buscan abrirse camino a base de verdad, valentía y ambición. Esta tarde, el futuro del toreo está previsto en el ruedo, y será el toro, como siempre, el que tendrá la última palabra.











