Washington, 23 de enero de 2026 – En un giro significativo en las relaciones diplomáticas entre Colombia y Estados Unidos, se confirmó el viernes que La próxima visita del presidente colombiano Gustavo Petro al presidente estadounidense Donald Trump será oficialcon una adecuada garantía de seguridad, movilidad y retorno a Colombia brindada por el gobierno de Estados Unidos.
Esta declaración se enmarca en un programa bilateral marcado por las recientes tensiones y posteriores gestos de distensión. Reunión – programada para 3 de febrero de 2026 en Washington, DC en la Casa Blanca – marca la primera reunión formal de los dos líderes desde que Trump asumió el cargo.
Garantías y preparativos oficiales.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombiaa través de su ministra Rosa Yolanda Villavicencio y El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.El 23 de enero sostuvieron una conversación telefónica durante la cual:
- Confirmaron que la visita de Petro sería tratada como visita del jefe de estado con todos los protocolos diplomáticos pertinentes.
- Confirmaron sus compromisos seguridad, movilidad dentro de EE.UU. y regreso seguro a Colombia para el presidente.
- Ellos definieron la parte programa temático que se discutirán en la reunión: lucha contra el narcotráfico, cooperación para la seguridad regional, cooperación económica y fortalecimiento de las relaciones comerciales.
Tanto el Secretario de Relaciones Exteriores Villavicencio como los funcionarios del Departamento de Estado describieron el llamado como «muy positivo» y un paso concreto hacia una diplomacia activa entre las dos naciones.
El contexto de vaivenes diplomáticos
Este enfoque existe después de varios meses de tensas relaciones entre Bogotá y Washington, que incluyó:
- El Revocación y sanciones de la visa Petro familiares por Estados Unidos en 2025 por acusaciones de tráfico de drogas no verificadas, lo que ha tensado significativamente las relaciones bilaterales.
- Una conversación directa entre los presidentes, que marcó un cambio en el tono diplomático y contribuyó a la introducción de un programa de cooperación.
Pese a estas tensiones, la confirmación de la garantía y el carácter oficial de la reunión suponen un momento de inversión estratégica en las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos, un aliado tradicional en materia de seguridad, comercio y política de drogas.











