Mientras millones de turistas disfrutan de un clima privilegiado en Gran Canaria, la infraestructura de la isla está al borde del colapso. Aislada y desconectada del continente, el sistema eléctrico de la isla opera con mínimos márgenes de seguridad y se acerca peligrosamente a lo que los ingenieros llaman «energía cero»: un fallo total.
La amenaza no es teórica. En la vecina isla de La Gomera hubo un corte de luz hace unas semanas debido a la desestabilización de la central térmica de El Palmar, pero los vecinos aún lo recuerdan en 2023. en el que pasaron 37 horas en la oscuridad. Ante un déficit eléctrico estructural y una demanda que alcanza casi los 550 megavatios (MW) en las horas punta, ha surgido una propuesta técnica que rompe todos los tabúes en España: traer reactores nucleares flotantes al puerto de La Luz para garantizar el suministro de electricidad y agua de la isla.
La urgencia y la “mancha” fósil. La situación energética en Gran Canaria es crítica. Se estima que la isla tiene un importante déficit eléctrico -energía segura que no depende de si hace sol o viento-, de entre 120 y 140 MW. Las actuales centrales térmicas basadas en fueloil y gas están obsoletas y la red carece de un soporte sólido.
Para evitar el apagón, el gobierno de Canarias exige ha decidido una solución Emergencia: Alquile uno barco de poder de 125MW. Se trata de una central térmica instalada en un barco (clase Shark) que atracará en el puerto de Las Palmas para quemar combustibles fósiles y cubrir este vacío.
El estudio que lo respalda. En este contexto se está creando el Centro Peter Huber de la Universidad de las Hespérides. A través de un estudio firmado por los expertos Manuel Fernández Ordóñez y Daniel Fernández Méndez Se dirigen críticas directas a la dirección actual.: A él ActuaciónBarco Es una “mancha” que perpetúa la contaminación, aumenta las emisiones de CO2 en un entorno urbano denso y mantiene la dependencia de los combustibles fósiles importados.
Su alternativa es radicalmente diferente: dependen de reactores nucleares flotantes. Según los autores«No estamos hablando de una tecnología experimental, sino de un mayor desarrollo de reactores de agua ligera que se utilizan de forma segura en barcos militares y rompehielos desde hace décadas».
El techo de cristal de las energías renovables. Aquí es donde reside el núcleo técnico del debate. Si en Canarias hay mucho sol y viento, ¿por qué habría que pensar en la energía nuclear? La respuesta está en la estabilidad de la red. A pesar de todos los esfuerzos, la cuota de energías renovables en el mix energético de Canarias se ha estancado en torno al 20% desde hace cuatro años. Aunque 2024 orientado a un equilibrio productivo limpiola realidad técnica es tozuda: la red eléctrica de la isla es pequeña y aislada, lo que requiere una «inercia» que la energía eólica y solar por sí solas no pueden proporcionar. Sin una base energética sólida, si hay un gran aumento de las energías renovables, el sistema se volverá inestable y habrá que descargar energía para evitar cortes.
Actualmente, Salto de Chira es la mejor solución a este problema: una central hidroeléctrica reversible que funcionará como una “megabatería” de 200 MW. Esta faraónica planta, cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2027, bombeará agua para almacenar el exceso de energía renovable y liberarla cuando sea necesario.
Sin embargo, el estudio de la Universidad Hespérides sostiene que incluso con almacenamiento, el sistema todavía necesita una “columna vertebral” que genere constantemente y que no emita CO2. Argumentan que un reactor de 100 MW proporcionaría la potencia fija y los servicios auxiliares necesarios (regulación de frecuencia y tensión), permitiendo, paradójicamente, instalar más energía renovable sin riesgo de fallo de la red. Como explicó Manuel Fernández en una entrevista: “La única alternativa fiable a los combustibles fósiles en Canarias es la energía nuclear”.
Mucho más que electricidad. La propuesta va más allá de encender focos; Lo que conviene para la supervivencia en las islas: el agua. La conexión entre agua y energía Las Islas Canarias son uno de los lugares del mundo más dependientes de la desalación. Más del 70% del agua para consumo humano procede del mar, y estas desaladoras consumen entre el 10 y el 12% de toda la electricidad generada en las islas. “La seguridad del agua en Gran Canaria depende en gran medida de la seguridad eléctrica” dice el estudio.
Mientras se prueban proyectos piloto experimentales como el proyecto DesaLIFE, cuyo objetivo es utilizar la energía de las olas para impulsar la desalinización y alimentar a unas 15.000 personas, la opción nuclear representa una solución de fuerza bruta. Un reactor genera electricidad y una inmensa cantidad de calor residual. Según el informe1 MW de electricidad puede desalar entre 4.000 y 6.000 metros cúbicos de agua al día. Un solo buque nuclear de 70 MW, parcialmente dedicado a esta tarea, podría cubrir una enorme parte de las necesidades hídricas de toda Gran Canaria.
El espejo ruso en el Ártico. La propuesta no se basa en planes futuristas, sino en una realidad tangible que se aplica hoy: el Akademik Lomonosov. Es la primera central nuclear flotante comercial moderna. Desde 2020 está ubicada en Pevek (Rusia) y suministra electricidad y calor en condiciones climáticas extremas. Su tecnología es dos reactores KLT-40S (derivado de rompehielos) que genera 70 MW. En 2024 se alcanzó un factor operativo superior al 94%. Rusia ya está trabajando en la próxima generación (RITM-200M), que ofrecerá alrededor de 100 MW con una vida útil de 60 años.
En cuanto a la logística de barco de poder Fossil, que requiere el constante atraque de camiones cisterna con combustible, se recarga un reactor flotante cada 3 o 4 años. Esto protegería a la isla de la volatilidad de los precios del petróleo.
La letra pequeña. Para comprender la verdadera rentabilidad, hay que mirar el contexto global. Aunque Rusia es ahora líder del mercado y lo utiliza como herramienta geopolítica, Estados Unidos fue pionero en operar el buque nuclear. Sturgis en el Canal de Panamá entre 1968 y 1976. Hoy en día, empresas occidentales como Westinghouse y Seaborg están tratando de recuperar terreno frente a los diseños chinos (ACP100S) y rusos.
La “cara B” es el rechazo social. paz verde ha llegado a calificar estos proyectos como “Chernobyl on Ice”. el estudio defiende la seguridad mediante un diseño de “defensa en profundidad” (doble casco, sistemas pasivos). Sin embargo, los analistas advertir de peligros particulares: desde tsunamis hasta ciberataques, pasando por la gestión de residuos, aunque el modelo propuesto es “llave en mano”; El barco recogería los desechos a su salida, evitando un cementerio nuclear en la isla.
El debate sigue abierto. Los reactores flotantes no son una solución para mañana por la mañana, pero sí una opción estructural a medio plazo.
Gran Canaria se encuentra en una encrucijada. La solución actual –conseguir que un barco queme fueloil– resuelve la urgencia pero pone presión sobre el futuro medioambiental. Los expertos de la Universidad de las Hespérides plantean a las instituciones una pregunta implícita: si ya estamos preparados para integrar una infraestructura energética en el puerto, ¿por qué no considerar una infraestructura que, a diferencia del gasóleo para calefacción, no emita gases de efecto invernadero y garantice un suministro estable de agua y electricidad para las próximas décadas?
Imagen | Elena Dider Y Matti Mattila
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