
El primer trimestre de 2026 deja un nuevo panorama de violencia en la Sierra Nevada de Santa Marta: Se registraron 281 homicidios en Magdalena, La Guajira y Cesar.
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Este número indica una guerra que no se ha detenido, sino que está cambiando de dirección. forma, territorio y actores.
El último informe de la Plataforma de Defensores de Derechos Humanos y Líderes Sociales de Sierra Nevada, liderada por Lerber Dimas, muestra que los acuerdos de desescalada entre grupos armados y el Gobierno nacional Violencia contenida en zonas visibles.pero han trasladado el enfrentamiento a territorios periféricos donde el control se define de forma más cruda.
«Estamos ante una reconfiguración del conflicto. La violencia no desaparece porque las estructuras permanecen intactas; el lugar donde se realiza ha cambiado– explica Lerber Dimas, activista de derechos humanos.
Magdalena: laboratorio de desescalada y negación de la guerra
Magdalena se convirtió en el escenario principal de esta transformación. En Santa Marta y Ciénaga, Acuerdo II entre el Gobierno Nacional y Conquistadores de la Autodefensa de la Sierra (ACSN) Se logró una reducción de los homicidios superior al 50%. La capital cerró el trimestre con 28 asesinatos, y esta cifra, aunque elevada, supone un descenso significativo respecto a periodos anteriores.
Fuerza de Autodefensa Conquistadores de la Sierra (ACSN). Foto:Cortesía
Este resultado se presentó como un avance en materia de seguridad. Sin embargo, el mismo informe advierte que este logro ha efecto de desplazamiento.
El departamento añade 114 asesinatos en tres meses. Actualmente la violencia se concentra en municipios como Fundación (14 casos), Ciénaga y Zona Bananera (11 cada uno), Aracataca (10) y Ariguaní (6).
Hay un enfrentamiento entre Ejército Gaitanista de Colombia (EGC) y la estructura de «Los Primos» redefinió el mapa del crimen. La UEEA, con mayores capacidades militares y logísticas, avanza en territorios donde sus rivales han quedado debilitados.
«Lo que está ocurriendo es un reagrupamiento violento. Cuando una estructura pierde poder, otra se apodera de ese espacio, y este proceso se lleva a cabo mediante asesinatos selectivos y control armado”, dice Dimas.
El resultado es un departamento con menos violencia en la capital, pero con expansión conflicto en zonas rurales y comunas intermedias.
La Guajira: una disputa que crece en un vacío institucional
En La Guajira la dinámica es diferente pero igualmente inquietante. El informe señala el creciente enfrentamiento entre el grupo «Los JJ» y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra, con epicentro en Riohacha, Maicao y San Juan.
ACSN también está presente en La Guajira. Foto:Redes sociales
A diferencia de Magdalena, aquí no hay contratos violentos. El departamento registró 69 homicidios en el trimestre, 30 en Riohacha y 18 en Maicao. Esta cifra incluye acontecimientos de mayor impacto, como masacres, lo que indica un mayor nivel de escalada.
«En La Guajira estamos asistiendo a una disputa abierta sin ningún mecanismo restrictivo. Esto hace que La violencia aumenta más rápido y con mayor intensidad”, advierte Dimas.
Control de la economía ilícita, tránsito de mercancías y Las rutas fronterizas hacen de este territorio un punto estratégicolo que explica la ferocidad del enfrentamiento.
Cesar: entre la violencia urbana y la expansión hacia corredores nacionales
El Cesar completa el panorama regional de Sierra Nevada con 98 homicidios en el primer trimestre. Valledupar concentra 30 cajasmuchos de ellos estaban relacionados con disputas entre estructuras locales, redes de narcotráfico y grupos armados organizados.
Valledupar reúne 30 casos, muchos de ellos relacionados con disputas entre estructuras locales. Foto:Ludys Ovalle
Sin embargo, el análisis señala al sur del departamento como el punto más crítico. Allí, los Conquistadores de Autodefensa de la Sierra implementan una estrategia… expansión hacia el Catatumbo y el Magdalena Medio, dos principales corredores de narcotráfico del país.
«La conexión territorial se está consolidando. No se trata sólo de control local, sino de marcar rutas que afectan a todo el país», explica Dimas. Con esta ampliación, Cesar se convierte en un elemento clave de la reconfiguración Conflicto en el Caribe.
El mismo patrón: control territorial y economía ilegal
A pesar de las diferencias entre los tres departamentos, el informe identificó un patrón común. La violencia es una respuesta a la disputa por el control territorial y la economía ilícita: narcotráfico, extorsión, contrabando y rentas locales.
La extorsión, principal fuente de la economía ilícita. Foto:TIEMPO
Son principalmente asesinatos asentamientos que forman parte de la lógica de dominación. Son un mecanismo mediante el cual las estructuras armadas imponen su poder.
El informe planteó preocupaciones sobre persistencia de la violencia entre los acuerdos de paz. La respuesta, según Lerber Dimas, está en su alcance limitado.
Su análisis muestra que los acuerdos de desescalada funcionan en áreas específicas y con entidades específicas. Limitan el enfrentamiento directo en estos lugares, pero No desmantelan las estructuras ni las economías ilícitas que perpetúan el conflicto. Esto genera un efecto de presión sobre otros territorios.
“Si no hay una intervención integral, habrá un desplazamiento de la violencia. En un momento se calma, en otro se intensifica.«- dice Dimas.
Sierra Nevada inicia 2026 con: una escena de violencia fragmentariamóvil y en constante reconfiguración.
Magdalena muestra los efectos de los contratos y sus limitaciones. La Guajira muestra el riesgo de un enfrentamiento descontrolado. El Cesar se posiciona como un corredor estratégico de crecimiento.
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Más de 280 asesinatos en tres meses resumen una realidad compleja: la guerra no tiene un frente ni un actor único. Se adapta, se mueve y se reorganiza, y luego sucede.El número de muertos sigue aumentando.
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